Luchamos por un mundo mejor.

jueves, 25 de julio de 2013

Proceso de investigación e intervención social

1º Revisión de la Literatura y búsqueda de Teorías acordes a nuestra investigación.


2º Diagnóstico de la realidad: ¿Qué sucede? ¿Cuál es el problema?

- Formulación del problema y de la pregunta de investigación.
Delimitación del problema: Objetivos ¿Qué estudiar?, Población ¿A quién estudiar?, Ámbitos ¿Dónde? ¿Cuándo?, Justificación ¿Por qué?


3º Formulación de hipótesis: Definir variables y operacionalizar los indicadores.


4º Contacto con la realidad:
-  Seleccionar diseño de investigación.
- Preparación de las técnicas (entrevistas, cuestionarios, escalas…)
-  Prueba o evaluación pretest.
-  Selección de la muestra.
-  Trabajo de campo.
-  Recogida de datos.
- Clasificación de los datos mediante el análisis y la interpretación.


5º Conclusión:
- Se contrastan las hipótesis.
- Se presentan los resultados.
- Se elabora un informe.


Procedimiento de presentación de resultado de una investigación social

Las realidades sociales se caracterizan por su complejidad: son numerosos los factores que constituyen un fenómeno social (o cuestión y problema sociales) y, además, esos factores pueden estar relacionados entre sí en una red múltiple e intrincada de relaciones. En el planteamiento de la investigación, y al formular objetivos e hipótesis, el estudiosa ya ha constatado esa diversidad y complejidad.
El investigador en una nueva tarea también se ha decido por aplicar una u otra técnica y los instrumentos correspondientes (cuestionario, ficha de la entrevista, etc.). En la confección de esos instrumentos de recogida de recogida de información –y antes, por tanto, de proceder a aplicar los mismos a los mismos a la población objeto d estudio (o realizarse el trabajo de campo) – aquél también ha debido prever y preparar el sistema o modo de cómo ordenar, clasificar y organizar la variada información y lo numerosos datos que se van a obtener.

En la elaboración de los cuestionarios o fichas de entrevista se han tenido que seleccionar las variables (aspectos a conocer  y sobre los que hay que peguntar), se habrá elegido el tipo de preguntas a hacer (abiertas, cerradas, múltiples, etc.) y se habrán formulado los enunciados (de manera clara y precisa), y si procede, se habrán categorizado tales preguntas. Es decir, se habrá procedido a la categorización: establecimiento de las posibilidades de respuesta o alternativas que se ofrecen para que el encuestado elija la que corresponda a su situación u opinión.
Es también en esta fase cuando (para poder detectar las posibles relaciones existentes entre variables), el investigador establece y presenta –si bien las mismas ya se adelantaron al formular las hipótesis- qué variables pueden estar relacionas entre sí; esta tarea se denomina “cruce de variables”. Por ejemplo, la variable “posibilidades de encontrar trabajo” está relacionada con las variables “edad” y “cualificación profesional”.
Así mismo, al preparar las preguntas (los ítems, las variables que configuran el cuestionario o la ficha de entrevista), el observador procede a realizar las tareas de “codificación” y a adelantar también cómo va a ser la “tabulación”.

Ya en la preparación de los instrumentos con los que se van a recoger los datos (por ejemplo, la confección de un cuestionario), habrá que tener en cuenta esas tareas importantes, de manera que los datos puedan ser posteriormente manejables, inteligibles. 

Aplicación de métodos y técnicas para el análisis de datos

Cumplimentados los cuestionarios y obtenida la información, ésta viene ordenada y presentada en tablas y gráficos. Es en este momento cuando se procede a realizar el análisis e interpretación de los datos.
Este proceso consiste en una serie de operaciones estrechamente ligadas entre sí, de forma que la interpretación vine a ser un aspecto especial del análisis, más que una operación distinta.
La finalidad del análisis es resumir las observaciones llevadas a cabo de tal forma que proporcionen respuestas a los interrogantes de la investigación.
Tras describir de forma adecuada un conjunto de datos, debemos:
a) Determinar lo que es “típico” en el grupo: con la aplicación de medidas de tendencia estadística (media aritmética, mediana, moda).
b) Indicar con qué extensión varían los individuos en un grupo: algunas de las medidas comunes son el rango, la desviación cuartel, la desviación estándar.
c) Mostrar la relación de las distintas variables y de los datos entre sí.
d) Mostrar las diferencias entre dos o más grupos de individuos.

Básicamente, el objetivo de la interpretación es buscar un significado más amplio a las respuestas dadas mediante su conexión con otros conocimientos disponibles.
Con la interpretación se trata de:
- Explicar, valorar los datos recogidos.
- Buscar el posible sentido y significado que los datos obtenidos posean.
- Captar y distinguir las relaciones entre los aspectos o variables que componen la realidad estudiada. Por ejemplo, en un estudio sobre consumo de alcohol entre los jóvenes, se puede tratar de captar si comportamientos, actitudes, opiniones de los mismos son diferentes, según las variables de sexo, edad, clase social, nivel educativo, ideología, etc.
- Captar entre los múltiples datos la existencia de posibles tendencias, regularidades, ordenamiento, evolución del fenómeno. De este modo podemos valorar los comportamientos, las opiniones de una población en un periodo dado, más o menos largo.
- Se relacionan estos descubrimientos con los contenidos de las hipótesis (las variables y la oferta que se hizo en las mismas de posibles relaciones entre las variables).
-  Se sacan conclusiones, o como en el caso de la investigación aplicada, se proponen actuaciones.


Diferencia entre una Investigación con enfoque Cuantitativo o enfoque Cualitativo



Investigación Cuantitativa o enfoque Cuantitativo. Predominan en esta investigación los aspectos y hechos objetivos susceptibles de cuantificación. Se interesa por la medición objetiva de los hechos sociales, opiniones o actitudes individuales. Enfatiza la explicación de los fenómenos y la contrastación empírica, tratando de conocer la intensidad de un fenómeno y demostrar la causalidad y la generalización de los resultados de la investigación.
Emplea el análisis estadístico para cuantificar la realidad social. Se prefiere la precisión matemática y los modelos estadísticos de la codificación numérica. Se emplean fundamentalmente técnicas de investigación como la encuesta y el experimento.

Investigación Cualitativa o enfoque Cualitativo. Pretende describir, comprender e interpretar los significados intersubjetivos de la acción social, el sentido íntimo y profundo del comportamiento humano, yendo más allá de los aspectos externos. La finalidad de este tipo de investigaciones es el profundizar y diagnosticar en un caso, en una situación concreta. El énfasis se pone en los aspectos micro de la vida social, es decir, teniendo como marco de referencia el grupo en el que el individuo actúa.

Se destaca, igualmente, la importancia del lenguaje, la interacción verbal entre los actores. Entre las técnicas que se emplean en el enfoque cualitativo de una investigación están, la entrevista, historias de vida, o el estudio de caso.

miércoles, 24 de julio de 2013

Habilidades de Comunicación.

ÍNDICE

o   La escucha activa.
o   Empatía.
o   Acuerdo parcial.
o   Los mensajes “Yo”.
o   Recompensar.
o   Dar información útil.
o   Ayudar a pensar.
o   Elegir el momento y el lugar apropiados.
o   Terminar con una sonrisa.



Principios de la Escucha Activa.
Ø No realizar juicios previos: Es importante no ir predispuesto a una conversación con estereotipos y prejuicios. Tampoco hay que acudir con soluciones sin conocer el punto de vista del otro.
Ø Observar lo que dice y cómo lo dice: No podemos limitarnos al contenido del mensaje, debemos fijarnos también en cómo senos transmite este contenido, qué emociones le acompañan.
Ø  Asumir una postura activa: Al igual que nosotros nos fijamos en el lenguaje corporal o no verbal, de nuestro interlocutor, éste hace lo propio con nosotros. Si nuestra postura no le indica que estamos escuchándole, de nada servirá que le digamos lo contrario.
Ø Mantener el contacto visual: Nuestros ojos nos delatan. Mantener la mirada nos sirve para decirle al otro que no le estamos mintiendo, además de transmitirle emociones, interés, etc.
Ø Realizar gestos que indiquen la escucha: Un movimiento afirmativo de cabeza o algunos gestos con nuestras manos pueden reforzar el uso de los indicadores.
Ø  Articular sonidos que muestren nuestro interés (“lo entiendo”).
Ø Resistir distracciones.
Ø No interrumpir.
Ø No rechazar los sentimientos. Sería un mal comienzo rechazar los sentimientos de nuestro interlocutor.
Ø Técnica de parafraseo y reflejos: Una vez que nuestro interlocutor ha terminado de expresar su mensaje, podemos parafrasear o resumir con nuestras palabras lo que hemos entendido. Esto nos servirá además como retroalimentación, permitiéndonos saber si realmente hemos entendido lo que nos quería decir. Por ejemplo: “Si no he entendido mal…”, “Entonces lo que quieres decir es…”


Empatizar
Significa “meterse en el pellejo de otro”. Partir de la idea de que todos tenemos un motivo para actuar como lo hacemos. Preguntarse por qué esa persona actúa de esa manera o cómo se sentirá o qué haría yo en esas circunstancias.
Para poder empatizar debemos observar su tono de voz, su expresión, sus sentimientos.
Para reflejar la empatía se pueden usar frases como: “entiendo lo que siente”, “seguramente yo en su lugar me sentiría como tú”.


Acuerdo Parcial
A lo largo de nuestro intercambio de información debemos tener siempre presente que todos podemos equivocarnos y que el otro también puede tener razón… aunque sea en parte.
Si tenemos la capacidad de reconocer nuestros errores, ello nos llevará a dar el siguiente paso: presentar un acuerdo parcial en el que se reconozca la parte de razón que reconocemos en el otro.
Este acuerdo parcial se convierte en una potente herramienta, ya que al ofrecer el ejemplo de que somos capaces de equivocarnos y rectificar, nos confiere la posibilidad de que el otro lo reconozca.


Los mensajes “Yo”.
Solemos expresar nuestro diálogo en un conflicto con expresiones de culpabilización del tipo “tú siempre/Nunca…” (“es que tú nunca haces caso”, “tú siempre terminas metiendo la pata”, “eres incapaz de mirar por los demás”), que acusan y generalizan las acciones con las que no estamos de acuerdo.
Un buen mediador modificará y hará cambiar estos mensajes por lo que se han llamado “mensajes YO”, en los que se concreta que acción nos disgusta, por qué nos molesta y cómo queremos que la modifique.


Recompensar.
Se trata de la habilidad de estar atento a aquellas conductas o actitudes del otro que son positivas, junto con la capacidad para expresar nuestro acuerdo, felicitación o reconocimiento sobre ello.
Incluso cuando vamos a realizar una crítica o a recriminar una actitud, comenzar reconociendo otro hecho positivo hará que nuestro interlocutor adopte otra actitud más favorable h hacia la aceptación de la crítica, ya que le estamos diciendo que no sólo nos fijamos en lo negativo.


Dar información útil
Nuestra conversación suele estar llenas de contenidos vanos, repetición de la idea y de ideas abstractas y nada concretas.
Para llegar a soluciones es necesario estructurar nuestra comunicación y llenarla de instrumentos útiles con los que poder continuar con la resolución del conflicto.


Ayudar a Pensar.
Esta habilidad sirve para facilitar que nuestro interlocutor llegue a la solución por sí mismo, lo que producirá una mejora en su autoestima y por lo tanto mejorará nuestra comunicación. Para ello, en lugar de proponer la solución que le afecta, proporcionamos los datos que faciliten su consecución.


Elegir el momento y el lugar apropiados.
Cualquier estrategia, por correcta que sea, en un lugar inadecuado, en un momento inoportuno o delante de terceros puede fracasar. Por eso es importante que nos preguntemos si es el mejor momento y si el lugar idóneo.


Terminar con una sonrisa
Sin duda nuestro mejor indicación de que nuestras gestiones van por buen camino es que finalicen con una sonrisa por parte de todos, que nos relaje, que sirva de principio para gestiones posteriores.
Debemos utilizar nuestro propio estilo y nunca han de ser ratifícales, teniendo siempre cuidado con no ofender. Para ello es importante que conozcamos las costumbres, las normas y la cultura de la otra persona.



BARRERAS de la Comunicación.

Los problemas de comunicación son una gran fuente de conflictos. Muchas de las barreras que aparecen durante nuestra comunicación tienen como base una serie de suposiciones erróneas de las que parte el emisor o el receptor del mensaje: “No hay palabras mal dichas, sino mal entendidas”.

Las Barreras de la Comunicación, se pueden agrupar en 10:

1) La Percepción: Podemos pensar que todos percibimos los mismos estímulos, la misma realidad e interpretamos de la misma manera. No podemos partir de la idea de que lo percibido es lo mismo que lo que el otro percibe.

2) La Actitud Defensiva: Esta barrera se produce cuando el sujeto acude al acto comunicativo con la creencia de quien tenemos enfrente intenta engañarnos o agredirnos. Ante esta creencia se busca en el mensaje una amenaza que servirá de tamiz para interpretar lo que se va escuchando.

3) Los Prejuicios: Allport (1954) definió el prejuicio como “una actitud hostil o prevenida hacia una persona que pertenece a un grupo, simplemente porque pertenece a ese grupo suponiéndose por ello que posee las cualidades objetables atribuidas al grupo.”

4) Las Inferencias: Inferir es deducir más información de la que realmente puede obtenerse de los datos disponibles llegándose a conclusiones que no necesariamente son reales.

5) La Exposición Selectiva: Utilizada por los psicólogos cognitivos, es el mecanismo por el que los sujetos suelen atender más a aquella información consistente con su forma de pensar, con sus creencias a olvidar o reformular aquella otra información incoherente con sus ideas previas.

6) Barreras Semánticas: El hecho de que dos interlocutores hablen distintos idiomas puede ser una potente fuente de “malentendidos”, pero incluso utilizando el mismo idioma, la elección de uno u otro significado en una misma palabra puede dar lugar a los conflictos.

7) Ausencia o Deficiencia de Retroalimentación: La comunicación es una vía en dos direcciones. Si a nuestro mensaje no le sigue una respuesta que nos permita conocer su idoneidad, le diálogo se empobrece, se enrarece, se distorsiona y acaba convirtiéndose en una fuente de conflicto.

8) El Número de Eslabones: El número de receptores y emisores por los que pasa el mensaje desde que se emite por prima vez hasta que llega al receptor final va modificándolo a través de los recortes de información y las inferencias que se van añadiendo de forma sucesiva.

9) Barreras Físicas: Algunas de ellas son el ruido, la distribución de los elementos del ambiente en que se desarrolla la conversión, la propia arquitectura del lugar.


10) Malas Costumbres (Torrego): mandar, amenazar, sermonear, dar lecciones, aconsejar, consolar, aprobar, desaprobar, insultar, interpretar, interrogar, ironizar… 

Actores, Procesos y Problemas

Si queremos intervenir en un conflicto con el objetivo de eliminarlo o al menos minimizarlo, previamente a cualquier intervención debemos conocer y analizar todos los elementos que están influyendo en él. Para ellos habrá que recoger toda la información posible y de todas las fuentes disponibles, para después desmenuzarla siguiendo un orden.

Para analizar el conflicto, se sigue un esquema que se utiliza como base para ordenar los datos que vayamos obteniendo y que de acuerdo con Lederach (2000), diferencia tres elementos: los relativos a los personajes, el proceso y el problema en sí.

a) Datos relativos a las personas implicadas:
Protagonistas: ¿Quiénes están implicados en el conflicto?

Poder: Capacidad de influencia de los protagonistas. No siempre la relación es de igualdad.

Percepción del problema: ¿Qué importancia le da cada uno de los protagonistas al conflicto?

Emociones y sentimientos: Se trata de conocer cómo se sienten las partes, qué emociones experimentan ante el conflicto (esperanza, rabia, temor, ira, angustia). Lograr que cada parte exprese estos sentimientos al que tiene enfrente será una táctica para conseguir que se comprendan mejor.

-  Peticiones iniciales: ¿Qué quiere cada parte? Consistiría en poner sobre la mesa las metas  u objetivos de cada uno de los actores.

-  Valores y principios: Se fundamenta en la concepción de la vida en el más amplio sentido. Sería la posición filosófica sobre la que descansan nuestra ideología y os elementos de nuestra propia cultura.

Intereses (beneficios) y necesidades: Más efectivo que trabajar sobre las peticiones iniciales es descubrir que intereses y necesidades subyacen a éstas. Para hallarlas podemos preguntarnos el por qué y el para qué.

b) Datos relativos a la dinámica del proceso:
-  Historia del conflicto: Se trata de conocer ahondar en donde hunde sus raíces el conflicto y cómo ha ido evolucionando, que acontecimiento pueden apuntarse como hitos, cual fue el acontecimiento que dio comienzo  de forma abierta al conflicto.

-  Grado de polarización: La polarización entre posiciones, el grado que en que las partes se creen en posesión de la verdad será un índice de la dificultad que va a entrañar la solución.

-  Tipo de comunicación: Las barreras de la comunicación son una de las más importantes causas de la aparición y mantenimiento de los conflictos.

-  Relaciones: El tipo de relación entre las partes puede ser muy variado, siendo unas más propicias que otras para el desarrollo del proceso de paz. Lo primero que tendremos que observar es si existe alguna relación o si, por el contrario, ésta brilla por su ausencia. En el caso de existir, habrá que determinar en qué cantidad y cómo son.

Estilos de afrontamiento: No todo el mundo encara el enfrentamiento con la misma actitud. Podemos inclinarnos por estilos agresivos, asertivos o pasivos, como son la competición, la evitación, la acomodación, el compromiso o la colaboración.

-  La situación: Se trata de centrarlo en “¿Qué está ocurriendo en la actualidad?” Este estudio debe basarse en los hechos y ser lo más objetivo y completo posible.