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lunes, 29 de abril de 2013

Síntomas del Alzheimer y Evolución de la Enfermedad




Aunque la enfermedad de Alzheimer se caracteriza por un deterioro progresivo de las funciones intelectuales, la evolución es muy variable. Mientras que en unos casos es muy rápida (menos de un año), en otros el deterioro de las funciones intelectuales se prolonga más de 15 años. Los pacientes viven, en promedio, ocho años tras el diagnóstico.
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 Síntomas iniciales: El comienzo de esta enfermedad es muy lento y gradual, por lo que sus primeros síntomas suelen confundirse con los signos habituales del envejecimiento normal o la depresión. Entre sus manifestaciones iniciales se encuentran la pérdida de memoria, la confusión y la mala concentración, pero también la desorientación, los problemas de comunicación, la falta de motivación y las alteraciones de la personalidad. En todos los casos, la memoria continúa empeorando y el enfermo puede tener dificultades al realizar actividades diarias normales como cocinar, limpiar, hacer la compra, asearse y vestirse.

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Progresión de la enfermedad: En las fases finales, los síntomas físicos se hacen más claros, ya que la conducta y la comprensión se convierten en un problema, y la persona puede volverse agresiva y/o deprimida a medida que ciertas partes el cerebro resulten afectadas. Cuando la enfermedad se encuentra en su etapa final, es posible que la persona no reconozca a sus amigos ni parientes más cercanos, se comporte de modo agresivo y muestre una actitud desagradable y acusadora sin ser esa su verdadera intención.
En la evolución de la enfermedad del Alzheimer, se establecen tres estadios evolutivos: leve, moderado y severo. No obstante, es importante recordar que la evolución de los síntomas difiere de una persona a otra, y que cada etapa se desarrolla gradualmente a lo largo de varios años.



Los síntomas más destacados son:
  •  Pérdida progresiva de la memoria.
  • Incapacidad de concentración.
  • Disminución de la capacidad para resolver problemas y de la capacidad de juicio.
  • Confusión severa.
  • Alucinación, ilusiones.
  • Sensibilidad o percepción alteradas.
  •  Deterioro del reconocimiento (agnosia) de objetos o personas familiares o mediante los sentidos.
  •  Patrones alterados de sueño (insomnio, necesidad de dormir más, cambio del ciclo sueño-vigilia).
  •  Deterioro del sistema motor o de la destreza motora (apraxia) que se manifiesta en una incapacidad para reproducir figuras geométricas, para imitar posiciones de las manos, para vestirse, en cambios al caminar, o en movimientos desadaptados.
  • Desorientación tanto temporal como visual-espacial con incapacidad para interpretar claves ambientales.
  • Trastornos específicos del aprendizaje y para resolver problemas, incapacidad para generalizar, pérdida del pensamiento abstracto para aprender.
  •  Déficit de memoria: problemas con la memoria a corto plazo (incapacidad para recordar nuevas cosas) o problemas con la memoria a largo plazo (incapacidad para recordar el pasado).
  • Ausencia o deterioro de la capacidad del lenguaje (afasia) que puede manifestarse en incapacidad para comprender el lenguaje, incapacidad para leer (alexia), incapacidad para escribir (agrafia), incapacidad para hablar, incapacidad para formar palabras, incapacidad para nombrar objetos (anomia) o enumeración deficiente o discurso inapropiado o palabras malsonantes, incapacidad para repetir una frase, repetición persistente de frases y otros deterioros del lenguaje. 
  • Cambios de personalidad (irritabilidad, ansiedad, depresión, indecisión, egocentrismo, inflexibilidad, humor o conducta inadecuados, retraimiento de la interacción social, incapacidad para desenvolverse o interactuar en situaciones personales o sociales, incapacidad para conservar el empleo, disminución del a capacidad para cuidarse, disminución del interés por las actividades vitales diarias.
  •  Falta de espontaneidad.

 
En la evolución de la enfermedad del Alzheimer, se establecen tres estadios evolutivos: leve, moderado y severo. No obstante, es importante recordar que la evolución de los síntomas difiere de una persona a otra, y que cada etapa se desarrolla gradualmente a lo largo de varios años.


Estadio 1 – Leve
Tiene una duración aproximada de dos a cuatro años durante los que se observan:
à   Alteraciones de la memoria.
à   Dificultad para aprender cosas nuevas.
à  Discreta pérdida de la memoria remota, donde el paciente comienza a tener problemas para recordar aquellas cosas aprendidas hace tiempo.
à Desorientación espacial; no reconoce bien el lugar donde está.
à Cambios de humor y síntomas de depresión con apatía, pérdida de iniciativa…
à El lenguaje, las habilidades motoras y la percepción se conservan bien.

Estadio 2 – Moderado
à  Presenta una duración de dos a diez años y se producen alteraciones más importantes de la función crebral con la aparición de síntomas más llamativos.
à  Afasia: dificultad en el lenguaje.
à Apraxia, el paciente tiene dificultades para llevar a cabo funciones aprendidas como vestirse, utilizar los cubiertos, etc.
à Agnosia: Consiste en una pérdida de la capacidad de reconocimiento, aunque no es total, pues reconoce ambientes familiares y conserva la orientación personal (sabe su nombre,  edad, lugar de nacimiento), y reconoce a su cónyuge y allegados.
à  Es descuidado en su higiene personal.
à  Aparecen signos psicóticos, como alucinaciones e ilusiones.
à La dependencia de un cuidador es cada vez mayor. Las aficiones que tenía y las actividades sociales y de ocio que realizaba antes han periodo su valor y se muestra aburrido, somnoliento o realiza actos perseverativos (vagabundea, ordena la ropa varias veces al día).

Estadio 3 – Severo
à Los síntomas cerebrales se agravan, acentuándose en la rigidez muscular así como la resistencia al cambio postural. Pueden aparecer temblores y hasta crisis epilépticas.
à Los pacientes se muestran apáticos, pierden las capacidades automáticas adquiridas, como lavarse, vestirse, andar o comer, y terminan encamados con alimentación asistida.
à  Presentan una cierta pérdida de respuesta al dolor.
à  Tienen incontinencia urinaria y fecal.

Definición de Demencia, Alzheimer y datos estadísticos



Definición de Demencia

En la comunidad médica describen la demencia como “un proceso de envejecimiento, provocados por procesos patológicos anormales que pueden afectar tanto a las personas jóvenes como a los ancianos”.

La Real Academia Española define demencia como “locura, trastorno de la razón”. 
 
En el campo de la psicología, se refiere como “el deterioro progresivo e irreversible de las facultades mentales que causa graves trastornos de conducta.” 

En conclusión, entendemos el término “demencia” como el deterioro progresivo de las funciones intelectuales (atención, memoria, juicio y capacidad de razonamiento), y los trastornos de la conducta provocados por el envejecimiento (cambios de humor).

Causas de la Demencia
Las causas de la demencia se agrupan en dos grandes grupos: degenerativas y vasculares.

·         Problemas Degenerativos: Está caracterizado por el deterioro progresivo de los procesos cognitivos. Los ejemplos más comunes son el Alzheimer y la enfermedad de Parkinson.
Aunque se desconoce la causa de la enfermedad del Alzheimer, existen pruebas convincentes de que la edad, las mutuaciones genéticas y la presencia de un alelo de apolipoproteína E4, son factores de riesgo importantes.

·         Problemas Vasculares: Se originan con pequeños derrames cerebrales, que dan a lugar a deterioros intelectuales. Sin embargo, la situación del paciente puede mejorar si se toman medidas en una etapa precoz.

·         Otras causas:
a) Reacciones adversas a medicamentos (confusión),
b) Angustia (por depresión y grandes cambios en el régimen de vida, como la jubilación, el divorcio o la pérdida de un ser querido), Trastornos del metabolismo (por disfunción renal, por disfunción hepática, el desequilibrio electrolícito, las enfermedades del hígado y los trastornos del páncreas),
c) Problemas visuales y auditivos (cuando la persona no puede percibir correctamente los estímulos del entorno o comprender lo que escucha),

d) Deficiencia alimenticias (déficit de vitamina B puede causar trastornos cognitivos, pérdida del gusto o del olfato, la falta de apetito, pacientes con dificultades para masticar, deglutir o digerir los alimentos).
e) Anomalías del sistema endocrino (hipotiroidismo, anomalías de las glándulas suprarrenales)
f) Infecciones
g) Tumores cerebrales
h) Lesión cerebral traumática (producidos por una caída o accidente pueden provocar cambios en la personalidad, los procesos cognitivos y la conducta)

Definición de Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer (EA) es el trastorno más frecuente dentro de las demencias. La enfermedad de Alzheimer suele aparecer en personas mayores a partir de 65 años de edad, y afecta gradualmente a la memoria, al razonamiento y a la conducta del paciente. Se calcula que una de cada diez personas mayores de 85 años presenta la enfermedad del Alzheimer. 

El proceso patológico de la EA produce daño celular y, en última instancia, la muerte celular en las partes del cerebro encargadas de la memoria, el pensamiento y el lenguaje. Los síntomas aumentan a medida que se eleva el número de neuronas afectadas. Por este motivo se considera una enfermedad progresiva. 

Las primeras etapas de la enfermedad del Alzheimer se caracterizan habitualmente por la pérdida de memoria. Conforme avanza la enfermedad, se observan también cambios de la conducta y el deterioro funcional. 

Los trastornos de conducta más comunes son ideas delirantes, alucinaciones, agitación, ansiedad-depresión, agresividad, vagabundeo, alteraciones del sueño, pérdida de objetos y errores de identificación, y conducta sexual inapropiada. 



Datos estadísticos

Según los datos del IMSERSO, en España se estima que el porcentaje de personas mayores de 65 años que presentan algún grado de dependencia está entre un 10 - 15%.
La familia es la que asume la mayor parte del cuidado de estas personas (72%), y en la mayoría, es una única persona la que se ocupa de la responsabilidad de los cuidados. 

La mayor parte de estos cuidadores principales son mujeres: esposas, hijas y nueras, siendo 8 de cada 10 personas que están cuidando un familiar mayor en nuestro país son mujeres entre 45 y 65 años de edad. 

La prevalencia de la enfermedad de Alzheimer y las demencias vasculares, que constituyen el 80% del total, se duplica cada cinco años a partir de los 65 años hasta los 85. Esta prevalencia es variable, desde el 1% a los 60 años hasta el 32% a los 94 años de edad. 

En sujetos menores de 75 años la prevalencia es ligeramente mayor en hombres; en los mayores de 75 años la prevalencia es mayor en las mujeres.